El bexaroteno, un fármaco autorizado en Estados Unidos para el tratamiento del cáncer desde hace 10 años, ha conseguido revertir rápidamente en ratones los déficits patológicos, cognitivos y de memoria que causa la enfermedad de Alzheimer.
Dado que el bexaroteno actúa estimulando los receptores retinoides X, encargados de controlar la producción de la apolipoproteína E, los investigadores probaron este fármaco en ratones para aumentar los niveles de dicha proteína en el cerebro y reducir así los depósitos de placas β-amiloides. Seis horas después de la administración de bexaroteno, los niveles de β-amiloide se habían reducido en un 25%, y a los tres días las placas se habían reducido más de un 50%.
Los ratones con enfermedad de Alzheimer no actuaban cuando encontraban el material adecuado para hacer el nido, como un pañuelo de papel. Sin embargo, a los tres días de habérseles administrado el fármaco, comenzaron a utilizar el papel para hacer el nido, lo que denota una mejora del déficit de memoria y de comportamiento.